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Caminos de peregrinación

Caminos de peregrinación

La mayoría de nosotros estamos rodeados de comodidades y cosas innecesarias que, en teoría, nos facilitan la vida. Sin embargo, a veces conviene dejar todo eso atrás para darse cuenta de que lo único que es esencial es muy poco y, además, muy sencillo.

Embarcarse en un recorrido de peregrinación no tiene tanto que ver con vivir una gran aventura como con conocerse mejor a uno mismo y lograr un objetivo cueste lo que cueste, con las consiguientes lecciones que eso conlleva. En España contamos con uno de los peregrinajes más conocidos de Europa: el Camino de Santiago. Esta popularidad hace que, en ciertas épocas del año, la afluencia de senderistas y ciclistas sea un problema a la hora de encontrar la soledad que muchos peregrinos ansían. Pero, con tiempo y paciencia, es posible buscar rutas menos transitadas.

A veces conviene dejar todo eso atrás para darse cuenta de que lo único que es esencial es muy poco y, además, muy sencillo

Elige tu camino de peregrinación

Estas Colecciones creadas por otros entusiastas de los viajes en bici incluyen Rutas seleccionadas con mucho mimo y otra información útil.

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7600 kilómetros atravesando el continente — European Divide Trail

Colección de ciclismo de montaña de European Divide Trail

Peregrinaciones en bicicleta por España — Camino Francés y Camino de Finisterre

Colección de cicloturismo de Tobias

4200 kilómetros de senderismo en plena naturaleza — El Pacific Crest Trail, de México a Canadá

Colección de senderismo de Carola K.

La clave está en la planificación

Cada persona vive la Ruta de una manera, pero hay algunas reglas generales que pueden ayudar a no acabar recordando el peregrinaje como una penitencia. Es importante hacerse algunas preguntas:

¿Por qué quiero hacerlo?

Conocer tu motivación antes de salir, y no perderla de vista durante el recorrido, es de gran ayuda, sobre todo cuando te flaqueen las fuerzas o el ánimo. En función de tu objetivo, podrás decidir con antelación qué hacer en casos específicos, por ejemplo, si vas a seguir caminando con mal tiempo, qué tipo de alojamiento prefieres, etc.

¿Qué tengo que organizar con antelación?

Dependiendo de la ruta que elijas, es posible que tengas que reservar el alojamiento previamente. En el caso del Camino de Santiago, necesitarás la credencial del peregrino si vas a dormir en albergues. Si hace un recorrido fuera de España, deberás tener un seguro médico con cobertura en el país de destino.

¿Cuál es la mejor época?

Esto va a depender de la ubicación de la ruta y de tu disponibilidad. Mira bien el tiempo que suele hacer en los distintos meses y decide cuándo prefieres ir, siempre teniendo en cuenta que cuanto más agradables sean las temperaturas, mayor será la afluencia de peregrinos.

¿Necesito preparación física previa?

Según tu nivel de forma física, la dificultad del camino y tus propias aspiraciones, es posible que tengas que entrenar las semanas o meses previos. ¿Cuántos kilómetros al día quieres recorrer? ¿Por qué tipo de superficie transcurre la ruta? En cualquier caso, es buena idea hacer salidas a pie (o en bici si optas por este medio) con la mochila y el calzado que vayas a llevar para ver cómo te sientes. Si la bolsa pesa mucho, vuelve a plantearte qué cosas son imprescindibles y cuáles no.

¿Cuál es la mejor dieta durante el camino?

Esta cuestión es muy personal y depende de tu presupuesto y tus gustos. Habrá partes de la ruta con tiendas y restaurantes, mientras que en las más solitarias tendrás que apañarte con lo que lleves en la mochila.

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Consejos para los pies

1

No estrenes calzado en una caminata

No queremos sonar a madre, pero es importante que pruebes bien las botas antes de una Ruta larga. Piensa en las rozaduras y el dolor de pies que te puedes ahorrar. En cuanto a la talla, el tamaño del pie aumenta medio número tras media hora de marcha, por lo que asegúrate de que puedes mover los dedos sin tocar la puntera.

2

Lleva varios calcetines

Los pies van cambiando durante el recorrido, así que es recomendable llevar pares de calcetines de distinto grosor y rizo e ir alternando si fuera necesario. Recuerda también que los pies siempre deben estar secos.

3

Lleva apósitos para ampollas

Mete unos cuantos en la mochila y, si empiezas a notar que te rozan las botas, póntelos inmediatamente, sin esperar a que se te levante la piel.

4

Para a descansar

Siéntate un rato y quítate las botas y los calcetines. Si hay un lago o un río cerca, mete los pies en el agua: ¡verás cómo se relajan!

5

Córtate las uñas

Tener las uñas cortas, sobre todo los picos laterales, previene posibles rozaduras y otras molestias, pero tampoco hay que pasarse, puesto que llevarlas demasiado cortas puede causar irritación.

6

Comprueba los cordones

Antes de salir, y durante caminatas largas, echa un vistazo a los cordones de las botas para comprobar que no se estén deshilachando. Si esto ocurre, ajústalos para cambiar la parte que soporta más el roce.

Qué llevar contigo

  • Ropa para todo tipo de tiempo (la clave está en las capas).
  • Un gorro o algo para proteger la cabeza del sol.
  • Saco de dormir con una sábana (comprueba la temperatura óptima de uso en función de donde vayas a pasar la noche).
  • Apósitos para ampollas (imprescindibles).
  • Navaja o cuchillo.
  • Botiquín de primeros auxilios con tiritas, pinza para sacar garrapatas y medicamentos para el dolor de cabeza, las náuseas y la diarrea.
  • Barritas energéticas (o tentempiés parecidos).
  • Botellas o cantimploras para agua.
  • Pastillas potabilizadoras para el agua (cloro o nitrato de plata).